Qué es el síndrome del Burnout en el trabajo

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04 Mar Qué es el síndrome del Burnout en el trabajo

¿Alguna vez has sentido que tu trabajo no te aporta ninguna satisfacción? ¿o que cada minuto se te hace eterno? ¿Miras el reloj sin parar imaginando estar en cualquier otro lugar del mundo en ese momento y eso te afecta anímicamente? Entonces es probable que sufras el síndrome del Burnout o síndrome del trabajador quemado.

 

Tranquilo, también puede ser que estés pasando por una racha de falta de sueño o motivación, sin embargo, el Burnout limita tu capacidad proactiva y te genera un profundo desinterés en todos los ámbitos de tu trabajo. Es una incomodidad mental y física en tu puesto de trabajo que te convierte en una persona que no eres realmente.

Una manera de detectar a un trabajador que sufre Burnout es observar su trato de cara al público. Si hay un desinterés por aportar soluciones o incluso alguna vía alternativa a la persona a la que se está tratando, además de un posible trato despectivo, es muy posible que el trabajador esté sufriendo este síndrome. Sin embargo, es en el ámbito individual y sin un contacto con clientes o usuarios donde este síndrome es más frecuente. Genera una falta de actividad y un estrés emocional que hace sentir solitario y deprimido al que lo padece, haciéndose muy cuesta arriba la jornada y afectando al resto del tiempo fuera del trabajo.

Es cierto que el trabajo no siempre tiene porqué ser el lugar más divertido del mundo, y si es así en tu caso, considérate afortunado, pero el Burnout va más allá del mero aburrimiento o fatiga laboral, no conviene confundir términos ya que quién padece este tipo de patología está pasando por un episodio de crisis personal. En muchos casos el trabajador puede incluso acabar pidiendo la baja por depresión o ansiedad.

Si es tu caso, no te preocupes, te recomendamos algunas maneras de paliarlo o incluso prevenirlo si no lo padeces.

 

que es el burnout

  1. Organiza tu espacio de trabajo: Muchas veces no somos conscientes de que el estrés y ansiedad por no realizar bien nuestro trabajo viene dado por un entorno caótico en el que trabajamos. Si nuestra mesa de trabajo está llena de papeles o herramientas sin un mínimo de organización, muy probablemente vayamos a afrontar la jornada estresados subconscientemente al no tener un espacio organizado y positivo.

 

  1. Organiza tus tareas: En vez de dedicarte a intentar realizar todas las tareas de la manera más rápida y conjunta posible, intenta hacer un esquema mental o en una libreta en el cual te organices un determinado tiempo para cada una de esas tareas, aunque eso implique tardar más a la hora de realizarlas todas. Actos tan sencillos como tacharlos de una lista pueden ayudarte a superar la jornada con un poco más de optimismo.

 

  1. Busca un punto de encuentro entre expectativas y realidad: Intenta ser optimista a la hora de pensar en tu trabajo, y busca la manera de convertir esos pensamientos nocivos en aceptación. No todo el mundo tiene trabajo hoy en día y vale la pena poner las cosas en perspectiva y pensar en que, pese a todo, tienes un lugar en el que te necesitan para cumplir una función, por muy simple que te parezca.

 

  1. No te compares con otros: Las comparaciones son odiosas, y dan lugar a muchos quebraderos de cabeza. No vale la pena comparar tu puesto de trabajo con el de tu compañero o superior, ni las labores que se desempeñan. Cada uno tiene un nivel de responsabilidad al que adherirse y unas circunstancias diferentes. Posiblemente alguien con un trabajo de peor calidad que el tuyo esté haciendo lo mismo que tú.

 

  1. Habla de ello con los compañeros: Muchas veces el desahogo sirve para encontrar puntos en común con otros compañeros y no llevar la carga individualmente. Puede darse el caso de que alguno de ellos esté sufriendo el mismo problema y al hablarlo se normaliza y se reduce ese peso mental que hemos generado.

 

Ante todo, intenta buscar una rutina planificada y positiva, lucha contra el caos y las prisas y tomate un momento para reflexionar de vez en cuando y valorar los puntos positivos que tiene tu puesto de trabajo. Siempre hay algo que agradecer y un lado positivo que ver. No te centres en lo negativo y lo tedioso ya que la mente puede ser tu peor enemiga en este caso.

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