¿Cómo preparar un Elevator Pitch sin fisuras?

Consejos para preparar un elevator pitch

13 Ene ¿Cómo preparar un Elevator Pitch sin fisuras?

Últimamente lo habréis oído mucho. Seguramente en blogs, twitter o puede que en algún amigo cercano que use muchos anglicismos. Pero la cuestión es la siguiente ¿qué es un elevator pitch? ¿por qué está tan de moda esta expresión?

Muy sencillo. Te ponemos en situación. Digamos que un día cualquiera coincides en un ascensor con un inversor importante y tienes muy poco tiempo para exponerle esa idea que llevas mucho tiempo dándole vueltas y que sabes al 100% que es una idea brillante. Un elevator pitch es un discurso que debe durar unos sesenta segundos (cómo mucho un minuto y poco) en el que se exponga brevemente la presentación de tu negocio, se vean claras sus ventajas y puedas convencer al otro de que vale la pena invertir en tu proyecto.

¿Qué debe de tener el Elevator Pitch perfecto?

Sí, sabemos que vivimos en la sociedad donde lo que triunfa son los Vines, los tuits de 140 caracteres, de gifs y de en general “lo lento no nos gusta” pero a la hora de la verdad muy pocos se lo aplican. Por tanto el discurso perfecto debes de preparártelo para que dure no más de un minuto y veinte segundos. Recuerda que el nombre (elevator pitch) hace referencia al tiempo que tardas en ir de una planta a otra en ascensor.

Sé directo y confía en tu proyecto. Llevas mucho tiempo dándole vueltas a la idea y muchos días deseando encontrarte con alguien que confíe en él, así que no es momento de recular. Transmite pasión y ganas. La energía es siempre contagiosa. Nadie querrá invertir en tu proyecto si lo cuentas con temor e inseguridad.

Intenta dejar al espectador con ganas de querer saber más. En otras palabras, provoca una futura reunión donde tengas más tiempo y puedas explayarte más. No lo cuentes todo y reveles todas tus cartas, tienes que ser capaz de crear la misma sensación que cuando acabas de ver un capítulo de tu serie favorita y necesitas ver otro.

Intenta no parecer un desesperado. No hay nada peor que alguien que se va arrastrando detrás de un inversor para que le financie su proyecto. Más que nada porque la sensación que genera al inversor es la de que es tu única salvación, que ya lo has intentado con otros y que te han cerrado la puerta.

Ensáyalo. Parece una obviedad, pero lo que tienes en tu cabeza cuando llegue el momento de ponerlo en voz costará más de lo que crees. Prueba a soltar tu discurso en la ducha, delante del espejo o incluso delante de alguien en quien confíes. Eso te dará “tablas” y cuando llegue el momento irá todo sobre ruedas.

 

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